14/08/2012

Mi historia para el Carnaval de Pekesims





Hola a todos :) , hoy os dejo aquí la historia con la que participo en Pekesims en su Carnaval de Blogs.

Espero que os guste y os animo a participar, porque es una idea bonita y no cuesta nada sacarle un par de fotos a los sims con los que estáis jugando en este momento y enseñarlos >.<


En cuando cae la noche en Bridgport, la ciudad por excelencia de los amantes del mundo nocturno, Emma se viste siempre con sus mejores vestidos y acude a las fiestas de moda de la ciudad.

No se relaciona con mucha gente, pero todo el mundo la conoce y la observa desde la distancia, respetando la intimidad de su imaginación de autora ilustre. Los ciudadanos piensan y comentan que acude a ese tipo de eventos para captar la inspiración, pero lo cierto es que ella siempre ha soñado con encontrar el amor por sorpresa desde niña, como en una de sus afamadas novelas.


Esta noche se ha enfundado en su vestido rojo para un baile de máscaras de etiqueta que se celebra a las afueras de la ciudad y observa como siempre, desde una esquina, al resto de asistentes buscando un cruce de miradas inesperado.


En cierto momento de la noche, y cuando ya creía que no iba a aparecer nadie de su interés, como siempre, se siente observada por un joven de penetrantes ojos azules.


Avanzan ambos hipnotizados hasta el centro de la fiesta donde se encuentra una de las múltiples mesas de comida que aún queda por servir.

Emma comienza a dejar de escuchar los murmullos de alrededor y empieza a sentir la fría brisa de la noche, este momento es parecido al que escribió en su primera novela romántica "Atardeceres en Sunset Villey", donde sus protagonistas también se conocieron en una fiesta de máscaras.



Un escalofrío la recorre cuando el joven decide acercarse y presentarse, se hace llamar Fernando.

Emma le pregunta si es nuevo en la ciudad, pero él cambia de tema de forma ingeniosa como si careciera de sentido hablar de esas cosas y la saca a bailar.


Después de un par de bailes ambos comparten un beso.


La fiesta termina y el joven decide acompañar a Emma a su apartamento en el centro de la ciudad.

Entre el palpitar del corazón, apenas se da cuenta de que se están despidiendo y no han intercambiado números de teléfono.


A la día siguiente, Emma acude al lugar donde se despidieron en busca de aquellos ojos azules.



Suspira y mira al cielo arrepentida al no encontrar lo que tanto le gustaría encontrar, por casualidad, como la noche anterior.


Los días pasan y Emma no es capaz de escribir ni una sola línea de su nuevo libro, pasa el tiempo pensando en él y paseando por el lugar donde lo vio por última vez, esperando reencontrarse.


Después de un mes y a punto de cancelar el contrato con su editor, Emma acude por última vez a aquel lugar.


Ya junto al atardecer y completamente desanimada, sube las escaleras para poder volver a casa.


Y entonces lo ve, al otro lado de la carretera, y ambos corren a su encuentro.


No hacen falta palabras ni disculpas, ambos se funden en un beso.


Al menos por esta vez, a Emma le parece que las mejores historias no son las que se leen, sino las que se viven.

En cuanto a su próxima novela... ¿A quién le importa?